Entre los siglos XIX y XX, el regreso de los indianos emigrados a América transformó de forma decisiva el paisaje rural del Bajo Nalón. Tras hacer fortuna en países como Cuba, México o Argentina, muchos retornaron a sus lugares de origen, donde invirtieron su riqueza y dejaron una huella duradera. Este fenómeno se refleja hoy en un destacado patrimonio arquitectónico que combina influencias europeas y americanas, visible en numerosas villas y núcleos rurales de la comarca.
Los indianos introdujeron nuevas formas de vida, gustos estéticos y símbolos de prestigio. Construyeron casonas, villas y palacetes rodeados de jardines, donde las palmeras se convirtieron en un signo distintivo de su éxito. Además, desarrollaron una importante labor social financiando escuelas, centros culturales, caminos y otros equipamientos públicos, contribuyendo así al progreso y modernización de sus pueblos natales.




Somao
En el Bajo Nalón son muchas las edificaciones y equipamientos que se conservan del legado de los retornados enriquecidos.
El mejor ejemplo de pueblo indiano lo encontramos en Somao, con sus casas, escuelas e iglesia, donde se reúnen algunas de las mejores muestras de arquitectura indiana en Asturias.
Es un conjunto monumental que destaca por su extenso caserío y sus espectaculares vistas a la desembocadura del Nalón, reflejo del legado de quienes regresaron enriquecidos de las Américas.





