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Patrimonios

Iglesia Prerrománica de Santianes

La Iglesia de Santianes de Pravia, la más antigua del Arte Prerrománico asturiano, fue mandada construir por el Rey Silo durante su reinado entre los años de 774 y 783 cuando ordenó trasladar la corte del Reino de Asturias desde Cangas de Onís a Pravia, la antigua Flavionavium romana, mucho mejor situada estratégicamente en un cruce de calzadas romanas.

Concebida como iglesia palatina y oratorio real, fue fundada bajo la advocación de los santos Juan Apóstol y Evangelista y formaría parte del desaparecido conjunto palaciego erigido por el rey junto a su esposa Doña Adosinda, hija de Alfonso I y nieta de Don Pelayo. Tras el asesinato de su hermano Fruela I, Adosinda, que había permanecido en la corte bajo la protección de su sucesor el rey Aurelio, se casó con Silo, un noble praviano que fue elegido rey a la muerte de Aurelio… Y ahí comenzó la historia de la Iglesia de Santianes, toda una maravilla de arte en piedra que ha llegado a nuestros días como símbolo de la importancia de Pravia en la historia del Reino de Asturias.

Según la Crónica de Alfonso III del año 905, Silo fue enterrado en el pórtico del templo de Santianes, convirtiéndose así en panteón real de acuerdo con la tradición hispánica. Adosinda, que había intentado favorecer como su sucesor al futuro Alfonso II El Casto, fue obligada por el nuevo rey Mauregato a recluirse en el monasterio aquí fundado en el año de 785, donde residió hasta su muerte en fecha desconocida, siendo sepultada junto a Silo.

Tras la pérdida de influencia de Pravia en favor de la nueva ciudad de Oviedo, adonde se trasladó la corte del reino, la Iglesia de San Juan de Santianes siguió en pie primero como monasterio y después como parroquia de la aldea hasta el siglo XVII, siendo sometida a lo largo de su dilatadísima historia a numerosas reformas y ampliaciones que han hecho necesaria una intervención arqueológica para conocer su fisonomía original.

De la basílica primitiva levantada en el año 780, sólo quedan algunos restos en la nave central y en los muros laterales. Constaba de tres naves con crucero y tres capillas de planta rectangular y sobre el arco de ingreso al crucero tenía una inscripción laberíntica formada por las palabras Silo Princeps Fecit que hoy se exhibe en el Museo. Los arcos eran de medio punto sobre pilastras cuadradas y la cubierta de madera.

Como restos prerrománicos conserva partes de las columnas del arco de triunfo, dos pequeñas ventanas con arco de herradura, una geminada, y varios restos catalogados que se encuentran en la sacristía. Tiene un interesante calvario románico en el brazo sur del crucero.